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EL GAYATRI
Tat savitur varenyan
bhargo devasya dhimahi
dhiyo yo nah pracodayat
Om
Meditamos sobre el glorioso esplendor
del divino Vivificador
¡Puede él mismo iluminar nuestras mentes!
Rig Veda III, 62,10 (1)
"No hay nada más exaltado que el Gayatri". Es
el mantra más renombrado de los Vedas. Está
dirigido al divino dador de vida como Dios supremo, simbolizado
en Savitri, el Sol. Por esta razón el orante también
es llamado Savitri. Es recitado diariamente al amanecer y en el
crepúsculo, usualmente en el momento del baño ritual.
Este mantra deriva su nombre de la métrica en que
fue escrito, siendo el gayatri una metáfora poética
védica de veinticuatro sílabas, de la que fue autor
de acuerdo a la tradición el sabio Vishvamitra.
Para comprender la relevancia de este texto sagrado debemos recordar
la importancia de un mantra, especialmente en el período
védico, aunque el mantra es un fenómeno humano
primordial que es encontrado prácticamente en todas las tradiciones
religiosas. Los mantras no son fórmulas básicas,
no son meramente oraciones lógicas; ellos conectan, de un
modo muy especial, los aspectos objetivos y subjetivos de la realidad.
Un ejemplo simple se da frecuentemente para ilustrar esta función.
Un rey pide a su ministro, quien está avanzado en la vida
espiritual y práctica japa (por ejemplo, la recitación
de mantras), le enseñe su mantra. El ministro
rehusa pero el rey insiste. El ministro le habla a un escudero,
que está ahí, que aprese al rey pero, a pesar de sus
repetidas órdenes, el escudero no se mueve. Finalmente, el
enfurecido rey le dice a su escudero que agarre al ministro, y el
muchacho lo hace inmediatamente. El ministro rompe a reír
y le explica al rey: nuestras órdenes fueron las mismas,
y también el receptor, aunque en un caso la orden no fue
cumplida y en el otro sí. En el caso de un mantra
todo depende de la preparación espiritual y la autoridad
de quien lo dice. La palabra "mantra" significa que ha
sido pensada o conocida o que privadamente transmitida o aun
secretamente por iniciación (diksa)-, y que posee
el poder de liberar. Es un discurso sagrado, fórmula sacrificial,
consejo eficiente. El Brhadaranyaka Upanisad explica cómo
el mundo deviene al ser por la unión de la Mente (manas)
con la Palabra (vac). El mantra no es ni un mero sonido
ni pura magia. Las palabras no tienen solamente un sonido sino también
un significado, el cual no es evidente para todos aquellos que simplemente
escuchan el sonido. Vivir las palabras tiene, además, un
poder que trasciende el plano puramente mental. Para adquirir esta
energía de la palabra uno tiene que comprender no solamente
el significado sino también su mensaje, o sus vibraciones,
como algunas veces ellas son llamadas para acentuar la ligazón
con el sonido mismo. Fe, comprensión y articulación
física, tanto como la continuidad física (el mantra
tiene que ser transmitido por un maestro), son requisitos esenciales
para un auténtico mantra. Cada palabra nos une con
la fuente de todas las palabras. El último rasgo de la palabra,
shabdabrahman, es un concepto fundamental en la espiritualidad
india.
"Hay en día sereno y claro, en el día del
cielo, una hora en que el tiempo parece, como río en un
lago, detenerse y reflejar la infinita hondura de la eternidad.
Es como si el tiempo se abriera poniendo al descubierto sus entrañas.
Y esa hora es la hora que sigue al ocaso, cuando la luz se derrite
en la sombra, el celaje es como de plata encendida y el paisaje
pierde su masa y se hace como cortina que cuelga del cielo".
Inquietudes y meditaciones.
Miguel de Unamuno. Edición A.Aguado, Madrid, 1957, p.226.
Varios himnos del Atharva Veda aluden a la privilegiada
posición ocupada por el mantra Gayatri. Cuando el
poeta intenta definir el Primer Principio, el Absoluto, y localizar
el "No Nacido", dice, para darnos una noción de
su inaccesibilidad, que él es:
Más sublime aun que el sublime Gayatri,
más allá el Inmortal, dio el gran paso.
¿Dónde estaba entonces el No Nacido? Esto aun
los conocedores de la ciencia védica no pueden decirlo.
En otro himno, compuesto en honor de Rohita, el Sol, que también
alaba la grandeza de un rey terrenal, el poeta describe los súbditos
del rey convocados al alba para ofrecer el sacrificio, y los retrata
aguardando la aparición del Sol naciente, llamado en este
pasaje el "ternero leonado", y su "madre" el
Alba, aquí identificada con el Gayatri:
Tu gente, descendiente del Fervor sagrado,
Han venido en la vigilia del Ternero y del Gayatri.
Pueden estar en tu presencia con intenciones de paz, precedidos
por el ternero leonado y su madre.
De modo similar otro verso llama al Gayatri "Madre de los
Vedas".
El Gayatri no está necesariamente conectado con un sacrificio
ritual; puede ser murmurado o repetido sin el acompañamiento
de ofrecer ritual. Eso materializa un proceso de sublimación
o interiorización, pero no siempre exitosamente.
El Brhadaranyaka Upanisad da una explicación muy
elaborada del Gayatri basada en una composición poética,
tres pies de ocho sílabas: el primer pie está hecho
de tres palabras: la tierra, los cielos espirituales, y el cielo
físico (2), o más bien lo que hay entre ellos; el
segundo pie está compuesto del triple conocimiento, que es
la sabiduría de los tres Vedas; el tercer pie está
compuesto de tres fuerzas vitales (prana o respiración
interior, apana o respiración exterior, y vyana
o respiración difusa, que juntos componen ocho sílabas).
Todo esto dicho para introducir el cuarto pie, el que precisamente
es hecho invisible en y a través del Gayatri, Savitri, el
Sol "bajo los cielos oscuros". A través de un proceso
interior realizado por recitar el Gayatri, donde la percepción
de la totalidad de la recepción está reflejada y además
gobernada en el Hombre, este microcosmos, el espejo de la realidad
total.
"Si él, el conocedor del Gayatri, recibe estos tres
mundos con sus complejidades, solamente estará recibiendo
el primer pie del Gayatri. Si él recibe todo esto se le
otorga el triple conocimiento (de los Vedas), y solamente estará
recibiendo el segundo pie. Si él recibe todas estas vidas
y respiraciones, solamente estará recibiendo el tercer
pie. Pero el cuarto, el pie aparentemente visible bajo aquellos
cielos oscuros, aquel (cielo) que brilla no es obtenible por nadie
después de todo. ¿Cómo podría alguien
recibir tanto? Salutación al Gayatri: Oh Gayatri, tú
eres el del pie único, el de dos pies, el de tres pies,
el de cuatro pies. Aunque tú eres sin pies, porque no vas
a pie. Te saludamos, el cuarto pie, el claramente visible pie,
bajo los cielos oscuros".
Además, como importante comentario del Gayatri dice: "El
Gayatri, verdaderamente, es la totalidad del universo, tal como
ha devenido en ser. Y la Palabra, verdaderamente, es Gayatri, porque
la palabra canta y protege todo este universo que ha devenido en
ser".
El Maitri Upanisad también da un relato del Gayatri,
explicando su simbolismo verso por verso:
Este glorioso esplendor de Savitri: el Sol en los cielos
es ciertamente Savitri. El es a quien se ora por el que ansía
el Sí Mismo. Esto es así afirmado por aquellos que
revelan el conocimiento de Brahman para nosotros.
Podemos meditar sobre el divino Vivificador. Savitri ciertamente
es Dios. Por lo tanto medito en lo que es llamado su esplendor.
Esto es así afirmado por aquellos que revelan el conocimiento
de Brahman para nosotros.
Puede él mismo iluminar nuestras mentes: la Mente
ciertamente es inteligencia. El puede respirar dentro nuestro.
Esto es así afirmado por aquellos que revelan el conocimiento
de Brahman para nosotros.
El mismo Upanisad nos introduce al Savitri recitando el siguiente
himno:
"El cisne, el pájaro de color dorado,
Perdurando tanto en el corazón y en Sol,
el somorgujo de gloriosa luz
a quien nosotros sacrificamos en este fuego".
El orante estaría próximo a nada o meramente la expresión
de nuestros deseos a una mediación más poderosa a
la que conocemos ya, si ello no consiste en esta asunción
y realización, deviniendo la totalidad de la realidad; ello
es un resumen, una recapitulación, de todo lo que hay en
la mente y en el corazón, y también en el cuerpo del
adorador. Orar es participar de la sístole y la diástole
de la totalidad del universo.
"Lo que el Gayatri es, verdaderamente lo es la Tierra también,
porque lo que está sobre la Tierra es este universo establecido,
no se extiende más allá. Lo que la Tierra es, verdaderamente
el cuerpo en el hombre lo es también, porque estas respiraciones
vitales están establecidas, no se extienden más
allá. Lo que el cuerpo del hombre es, verdaderamente en
el corazón del hombre está, porque estas respiraciones
están establecidas, no se extienden más allá.
El Gayatri tiene cuatro pies y es séxtuple. Sobre esto
un verso del Rig Veda dice: Tal es la medida de su
grandeza, pero más grande aun es el hombre. Todos
los seres forman un cuarto de él, tres cuartos, lo inmortal
en el cielo. Lo que es llamado Brahman, verdaderamente en el espacio
fuera del hombre también está; lo que el espacio
fuera del hombre está, verdaderamente en el espacio dentro
del hombre también lo está; lo que el espacio dentro
del hombre es, verdaderamente dentro del corazón también
es. Esto es el todo, lo que no cambia. Quienquiera que
conozca esto obtiene buena fortuna, lo íntegro e incambiable".
Una de las palabras fundamentales para el acto fundamental de la
plegaria es concentración, y deberíamos comprenderla
del modo más preciso. El hombre de la plegaria, en y a través
de su concentración espiritual, concentra realmente más
y más partes de la realidad; condensa, como si fueran los
destellos menos concentrados del universo que flotan en su derredor,
y los reduce así a su esencia. Puede hacerlo porque ha encontrado
el centro de la realidad, que le permite verdaderamente concentrarse,
esto es, enfocar sus mundos en un solo centro único. Esto
puede ser realizado cuando los tres centros, el de la realidad exterior,
el de la realidad interior, y el del hombre mismo, coinciden. El
resultado es armonía y paz. La oración verdadera es
siempre un acto que abraza, todo en uno, lo Divino, lo Humano, y
lo Cósmico, esto es, adhidaivika, adhyatmika,
y adhibhautika. Esto es lo que los diferentes textos sobre
el Gayatri han estado diciéndonos de diferentes maneras.
"Oración, en su misma etimología, indica dirección
hacia o relación. Procede de orare, hablar, y el verbo
recuerda a os, boca, órgano de la locución. Una
interpretación literal directa, por lo tanto, remite a
diálogo verbal (...) No hay oración sin posible
reciprocidad divino-humana.
(...) Con razón, por lo tanto, ha podido afirmarse, lo
mismo que de otras palabras fundamentales, que ahí radica
la esencia de la religiosidad. La oración actualiza o pugna
por actualizar la relación divino-humana".
Filosofía de la religión. Sus problemas fundamentales.
Luis Farré. Capítulo VI: Oración, Contemplación,
Misticismo. Pgs. 372-373.Losada.Bs.As.,1969.
El Gayatri acompaña al hombre no sólo en su ronda
diaria, sino también en los momentos más elevados
de su vida. Forma una parte importante de la ceremonia de iniciación.
De aquí en adelante, el joven, habiendo recibido el mantra
de su maestro, tendrá el derecho de manifestar y por lo tanto
de manifestar en el mundo espiritual que lo enlaza con todos los
demás que rezan y adoran a Dios a través de las vividas
palabras de su oración cósmica.
Muchos Shastras han indicado el modo en que el Gayatri tiene
que ser recitado. Cotidianamente, el estudiante de la ciencia sagrada
debería levantarse al amanecer y recitar el Savitri (como
el Gayatri es llamado frecuentemente) hasta que vea el Sol naciente,
y al atardecer, sentado, recitarlo hasta que atrape la visión
de las estrella emergentes. Otro Shastra agrega que mientras se
enfrenta el Este en el crepúsculo de la mañana, y
el Oeste en la tarde, uno puede controlar su respiración
mientras recita el Savitri unas cien veces. Estos y otros preceptos
tienden a armonizar el corazón y la mente de uno con los
poderes cósmicos. El Cántico del Gayatri al alba purifica
de los pecados de la noche previa, y la oración de la tarde
del mantra purifica de los pecados cometidos durante el día
(3). El Gayatri es un completo símbolo de luz. Es ciertamente
mucho más que la epifanía de la luz; es la luz en
sí misma cuando la oración es una plegaria verdadera,
asimilación e identificación con aquello que se está
orando. Cada línea enfatiza un aspecto de la luz: el glorioso
esplendor de lo último, su propia radiación interna,
esto es, la luz no creada (línea 1); la luz creadora, el
resplandor comunicativo del Sol creado, Savitri, la brillantez de
Dios viviente que ilumina todo (línea 2); y, finalmente,
la incidencia de esta luz divina en nuestro ser, y especialmente
en nuestras mentes, haciéndonos refulgentes a nosotros mismos
y transmisores de la misma refulgencia y convirtiéndonos
en luz: luz desde la luz, esplendor desde el esplendor, singular
unidad con la fuente de la luz, no una pesada identidad ontológica
sino una cristalina identidad de luminosidad, totalmente transparente.
Publicado en konvergencias.net
Traducción: Daniel López Salort
Raimon Panikkar
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