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Sapiens beatus est (EL Sabio
es feliz), dijo Cicerón explicitando una idea poco
menos que universal. Algo innato en el hombre le impele hacia la
felicidad sin necesidad de saber previamente lo que es- aunque pronto
se descubre que la satisfacción de nuestros impulsos primarios
no la produce necesariamente. Nos percatamos lentamente de que sólo
el amor satisface nuestro dinamismo hacia una plenitud que constantemente
se nos escapa. Esta ansia de felicidad es sed de infinito. Y lo
infinito no se consigue nunca -lo volveríamos finito.
Los sinónimos de felicidad se cuentan por docenas prácticamente
en todas las lenguas: gozo, dicha, placer, alegría, satisfacción,
euforia, júbilo, etcétera. Cada palabra con sus connotaciones
y etimologías iluminantes. Hemos escogido felicidad
por su relación con fecundidad y frutos; esto es, como expresando
la plenitud y por tanto perfección de la persona, sin especificar
lo que es ni dónde se encuentra, sino sólo en cuanto
algo que, venga de donde viniere, surge de nosotros mismos, es también
nuestro fruto. Feliz es quien produce fruto, aquél cuya vida
es colmada, plena. La felicidad puede ser un don, puede venir de
fuera, pero debe igualmente surgir de nuestro interior, debe colmar
nuestro ser. Este anhelo es constitutivo del hombre. Hay en nosotros
una sed de felicidad.
No nos contentamos con proyecciones gratuitas de deseos insatisfechos.
Nuestro lenguaje tropieza constantemente con el enigma del universo,
y las palabras enigmáticas recubren con los mismos vocablos
lo que quieren decir, son literalmente enigmas. El sentido del misterio
es inherente al lenguaje secular. Llevado a su último término,
es un lenguaje místico.
Dejemos de nuevo la palabra a un poeta, Nietzsche en este caso:
Shild der Notwendigkeit!
Höchstes Gestirn des Seins!
das kein Wunsch erreicht
das kein Nein befleckt,
ewiges Ja des Seins,
ewig bin ich dein Ja:
denn ich liebe dich, o Ewigkeit!
Escudo de la necesidad!
Máxima constelación del Ser!
que ningún deseo alcanza
que ninguna negación mancilla,
eterno Sí del Ser,
eternamente soy tu Sí:
pues yo te amo, Oh Eternidad!
O, como lo hace decir a Zarathustra:
O Mensch! Gib acht!
(
)
Die Welt ist tief,
und tiefer als der Tag gedacht.
Tief ist ihr Weh-,
lust- tiefer noch als Herzeleid:
wech spricht: Vergeh!
Doch alle Lust will Ewigkeit-,
will tiefer, tiefer Ewigkeit!
Oh hombre! Presta atención!
(
)
El mundo es profundo,
pensado más profundo que el día.
Profundo en su dolor-,
placer- más profundo que el dolor del corazón:
el dolor dice: pasa!
Pero todo placer quiere eternidad-,
más y más profunda eternidad.
* * *
La experiencia secular de la Vida toma este mundo muy en serio y
reacciona en contra de escapismos y de consolaciones
gratuitas; es realista porque acepta lo dado como real, y es heroica
porque afronta la contingencia con dignidad.
El hombre secular quiere instalarse en este mundo, pero se da cuenta
inmediatamente de que todas las estructuras se le escapan; es realmente
secular, esto es, temporal, y como tal no quiere perder el tiempo;
pero éste se le escapa y no lo puede detener. Lo quisiera
perforar y se encuentra con el misterio, con la mística.
* * *
Fragmento capitulo 5
El Lenguaje Secular del libro
DE LA MÍSTICA - Experiencia plena de Vida
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