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EL CONCEPTO DE NATURALEZA
ANÁLISIS HISTÓRICO Y METAFÍSICO
DE UN CONCEPTO
PREMIO "MENÉNDEZ
PELAYO" 1946
SEGUNDA EDICIÓN
CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS
INSTITUTO DE FILOSOFÍA "LUÍS VIVES"
MADRID, 1972
NIHIL OBSTAT: Dr.
Juan Zaragüeta
IMPRIMATUR: Dr. José María García Lahiguera
Ob. aux. Vicarius Generalis
Madrid, 28 de octubre de 1950
La inestimable colaboración
de Cristina Arbós Ayuso Directora de la Biblioteca Facultad
de Filosofía Universidad Complutense Ciudad Universitaria
28040 Madrid facilitando el acceso y difusión de la tesis
El Concepto de Naturaleza de Raimon Panikkar, 19 de junio
de 2008.
INTRODUCCIÓN
Toda obra humana es una huella de nuestra personalidad.
Esto significa, evidentemente, que cualquier producción refleja
el ser de su actor. Pero además implica que la persona viva
que la ha causado ya no está allí sino más
lejos en su peregrinar hacia la Plenitud. Una huella es el signo
de un ser que está ya en otra parte. Este es el caso del
presente libro, huella de hace casi una década, cristalizada
luego como tesis doctoral en 1945. Durante el lustro siguiente,
el pensamiento propio -que es un trozo de vida personal- ha continuado
caminando y ha dejado muy atrás, aunque sin repudiarlo, el
camino que esta investigación iniciaba.
Preocupado por el problema teológico de la
sobrenaturaleza como substrato metafísico de una antropología
integral que explicase al hombre personal y concreto, al cristiano
real e histórico, tuve que abordar introductoriamente el
problema metafísico de la naturaleza. Acuciado por la cuestión
teológica más in vivo que in vitro, he estado a punto
de olvidarme del polvoriento infolio que ahora, sin más que
quitarle el moho de cinco años de inane gravitación
estática, envío por delante, no sin cierta repugnancia,
para aligerarme a mí de su peso y por si puede acelerar a
unos pocos su introducción en los grandes misterios de la
Realidad.
En la trayectoria general aludida, antes de llegar
al problema de la sobrenaturaleza, aparece un importante apartado
acerca de la Teología de la naturaleza para el cual se reservan
una serie de cuestiones que, aunque filosóficas, han encontrado
su pleno desarrollo dentro del ámbito teológico. Por
este motivo, no se encontrarán aquí temas, por otra
parte tan fundamentales, como los de naturaleza y persona, sujeto,
yo, vida, etcétera.
Deo afflante, natura coadjuvante, circunstantibus
non impedientibus -tres factores que no es fácil hacer coincidir-
seguirán haciéndose visibles otras huellas algo más
cercanas a la meta deseada, pero siempre inalcanzable mientras el
camino sube ...
Raimon Panikkar
Festividad de Santo Tomás de Aquino
Madrid, 7 de marzo de 1951.
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN
Reeditar una obra de Filosofía, en nuestra
trepidante época, después de un cuarto de siglo de
haber sido escrita, implica poco menos que una confesión
descarada en pro de una philosophia perennis o una humildad
inexplicable de remover el humus de algo que en el mejor
de los casos habrá alimentado el subsuelo filosófico
de algunos. Y en rigor, esta callada obra, escrita mucho antes que
la Humanae generis y que tanta literatura en torno a lo sobrenatural
y al concepto y aplicación de la ley natural, representó
el esfuerzo de su autor de no lanzarse hacia delante y terciar en
la palestra de su tiempo antes de profundizar en la tradición
y de ponerse a su escuela. No se le tomará a mal, si después
de afincar su trampolín se ha lanzado a otras aventuras filosóficas
y teológicas.
La presente reedición no representa la nueva
obra que el autor hubiera querido escribir, sino solamente una revisión
del texto anterior sin mayores aditamentos. Las otras dos obras
de la trilogía anunciada, referentes, la segunda, a la naturaleza
humana y, la tercera, al problema de la llamada sobrenaturaleza,
siguen resignada aunque confiadamente in pectore.
Durante un año entero ha estado el autor dudando
sobre si debía o no reeditar esta obra, siendo así
que ahora no la concibe como la escribió. Una única
razón filosófica le ha movido a hacerlo: la tradición
sólo se supera si se la deja atrás por haberla seguido.
Negarla, ignorarla o aún combatirla representa la peor forma
de ser tradicional. Sólo la asimilación permite seguir
adelante sin la carga ni el temor de lo pasado.
Ni la mentalidad de nuevo rico, ni la de convertido
se adicen a una postura filosófica crítica y madura.
La mejor forma de ser radical es no tenerle miedo a las raíces.
Si se vuelven a exponer a la lluvia y al sol, no es para exhibirlas
o para volverlas a enterrar sino para injertarlas en una tierra
y un cielo nuevos.
Raimon Panikkar
Harvard University
Pentecostés del 1969
I
EL SENTIDO DEL PROBLEMA DE LA NATURALEZA
Planteamiento
Decía Aristóteles, con lenguaje contundente,
que hubiera bastado a muchos filósofos que discutían
sobre la naturaleza haberla mirado para disipar su ignorancia. Y
de lo mismo se quejaba Martínez de Ripalda, el prolijo autor
del De Ente Supernaturali, frente a los que discutían acaloradamente
acerca de lo sobrenatural sin considerar previamente el concepto
de ente natural. (Por más que tampoco él sea muy explícito
en este sentido).
Ya antes que Ripalda, Santo Tomás había
reconocido repetidas veces que para muchas cuestiones era preciso
saber previamente lo que es la naturaleza; y modernamente se ha
vuelto a reconocer que muchas de las discusiones -sobre todo en
Teología- provienen de una falta de precisión del
concepto básico de naturaleza. Mas la imprecisión
no se arregla con su mero reconocimiento.
(...)
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