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LA CONTRA - LA VANGUARDIA
17/06/2008
RAIMON PANIKKAR, pensador; publica ahora su Obra completa
en dieciocho tomos.
Tengo 6.000 años: los viví con los hombres que nos
precedieron. Naci en Barcelona de hindú y catalana. Soy sacerdote
católico, pero no un funcionario del Vaticano. Todo ser humano,
y no sólo los profesionales, tiene vocación de monje
y político: si no la realiza esta incompleto.
MÁS ALLÁ DEL SUELDO
El silencio de Tavertet -¡qué verde este año!-
no aísla a Panikkar, sino que lo conecta en sus lecturas
de siglos con maestros védicos, evangélicos y periodísticos,
pues también devora la prensa el maestro en su conexión
tempiterna.
Vuelvo con un propósito en mi alforja: la política
es demasiado importante para dejársela a los políticos.
¡Basta de quejarnos de los políticos y militemos, actuemos
y sustituyámoslos! La mística es la otra vocación
que no podemos ceder a los conventos: silencio, meditación,
relajación
¡Para todos! Son vocaciones que exigen
esfuerzo, pero por eso mismo nos hacen personas frente a la única
llamada a la oración que sí nos llega a todos cada
día: ¡Haceos ricos!.
Para ser persona, hace falta ser monje y político
Ahora publico mi obra completa
-Obra completa: ¿no es un oxímoron?
Lo es. Además, yo sigo todavía vivo
-Doy fe.
He pasado 80 años escribiendo y lo dejo ahí todo
como un testimonio
-Sé que más que escribir, reescribe
Hasta 27 veces reescribí De la mística
-
Y que jamás lee en público.
No hay que preparar el discurso, sino al orador. Yo no preparo
los textos para leerlos en público, sino que me preparo a
mí mismo en cada momento de mi vida para ser capaz de hablar.
-Y sus silencios también se escuchan.
El silencio forja el sentido. Y los estamos abandonando a cambio
de una superficialidad banal e insulsa. Ruido a todas horas en todas
partes para no tener que pensar.
-No todos podemos ser monjes
¡Todos estamos llamados a la meditación! ¡Todos
la necesitamos! También todos necesitamos la soledad y el
silencio tanto como la sociedad y las palabras.
-
Ni políticos.
Ese es el grave error de nuestro tiempo: dejar la mística
y la política a los profesionales. La vida espiritual y la
vida política no son oficios, son dimensiones irrenunciables
de cada uno de nosotros.
-Que exigen esfuerzo: más cómodo delegarlas y
luego quejarse de los delegados.
Todos estamos llamados a realizarnos en ellas. Sólo si somos
todos políticos y monjes podremos realizarnos plenamente
como personas. Si no, somos incompletos.
-Vida completa: ¿otra contradicción?
Sobre lo que usted pregunta, la duración y el fin de la
vida, me he inventado una palabrita, tempiternitat, que no
es un tiempo ni largo ni corto, sino único
-No podemos decidir la duración, pero sí la intensidad
de nuestras vidas.
La intensidad es parte de la singularidad. Somos singulares. Somos
únicos
Miserere Domine, apiádete, Señor,
porque ego sum pauper, soy un pobre
¡Et unicuus!
Y único, dice el salmo latino.
-
¡Unicuus! Esta singularidad
Perdone
Perdone
Que me emocione
-Es emocionante.
¡Cada uno de nosotros es único!
-
Si alguien le dice que usted le gusta porque le recuerda a alguien,
es que no le ama: cada uno de nosotros es único e irrepetible.
Pero esa singularidad sólo podemos vivirla si renunciamos
al pasado, que es sólo un recuerdo, y al futuro, que es sólo
una ilusión, y vivimos en el presente tempiterno.
-Usted ha vivido y ha creído: ha sido sacerdote del Opus
Dei en Roma, budista e hinduísta en la India
La fe no tiene objeto. La fe no tiene complemento.
-Y ha vivido ¿cúantos años
?
Seis mil años al menos. Yo no soy individualista: deploro
el individualismo egoista que nos impele a encerrarnos a nosotros
mismos y nuestras circumstancias; yo he vivido también en
esos hombres que vivieron seis mil años antes que nosotros
y me siento igualmente responsable de sus vidas
-
¿Y de sus crímenes?
Sí, también soy responsable de sus crímenes
y culpas y sé que puedo lavarlos viviendo rectamente. Vivo
cada momento convencido de que la vida es un don único como
yo
¡Qué alegía ser consciente de eso!
-¿Usted lo es desde niño?
Mi padre era hindú y mi madre catalana.
-Hoy ya no es una mezcla tan exótica.
La inmigración tiene un peligro, el de banalizar su cultura
y la nuestra en una amalgama insulsa; de nuevo la superficialidad
nos amenaza, pero la mezcla es también una oportunidad de
profunda comunión; la de asimilarlos a ellos
¡Y
asimilarnos a ellos!
-Sin mezcla, no hay fecundidad.
Por eso necesitamos asimilarlos a ellos y asimilarnos a ellos:
ninguna cultura que se encierra en sí misma sobrevive.
-¿Sigue siendo usted sacerdote?
Sí, celebro misa. Dependo de la diócesis de Varnasi
(Benarés). Soy sacerdote pero no un fucionario vaticano,
aunque en comunión con Roma. Y, en la cadena del saber que
formaron mis maestros hasta mí, distingo a Jesús de
Cristo.
-¿Y sus alumnos?
Soy alumno: me doctoré en Química y en Filosofía
y después seguí siendo alumno con mis alumnos en la
Divinity School de Harvard, en la Universidad de California
-¿Por qué volvió de América?
¡Cómo cuidan a sus profesores allí! Trabajé
y enseñé y aprendí mucho y bien en América,
y me sentí querido y estimulado
.Cincuenta libros: miles de artículos.
Y la palabra: ¡cúantos amigos en cada clase!
-Pero volvió.
Hubo un momento en que era feliz allí en el campus, en una
casa magnífica, profesor, todo cuanto se pueda desear, unas
bibliotecas inacabables y mucho cariño
Pero sentí
que mi sitio estaba aquí, Tavertet, entre estos muros y montañas
¿Escucha qué silencio?
-¿Recuerda a algún alumno en especial?
Hoy me han escrito varios alumnos de California. ¡Cúanto
cariño en sus palabras!
-Regálenos algún pensamiento de los Veda que tradujo
del sánscrito (Fragmenta)
La muerte no muere y por lo tanto en la muerte misma está
la inmortalidad.
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